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miércoles, 20 de junio de 2012

Una de animales

¿Os acordáis del programa "El hombre y la Tierra"? ¿Y qué me decís de los documentales que asediaban las cadenas de televisión todos los días? Y lo más importante, ¿qué narices tiene que ver esto con psicología?


Los animales son una buena guía para llegar a entender el comportamiento humano (aunque nosotros también somos animales, no hay que olvidarlo). Y no estoy hablando de experimentar con sustancias varias lo que ocurre físicamente dentro del animal (porque eso no le interesa para nada a un psicólogo, y es una aberración contra ellos), sino cómo es capaz de actuar un animal en diferentes situaciones.

Al igual que nosotros no somos máquinas, ellos tampoco. Piensan, son capaces de modificar su conducta según las consecuencias que esta conlleva (quizá por ensayo y error, pero ya es más, incluso, que algunos humanos).

De esta manera, en la naturaleza, un león aprende qué animales puede cazar según su velocidad y la de la presa, según dónde se encuentren, los obstáculos físicos que haya en el camino... Entonces, del mismo modo que aprende que puede cazar una gacela que está bebiendo en un arroyo (normalmente por el factor sorpresa), también aprende que no debe escalar un árbol para cazar un mono, ya que puede ser recibido con una lluvia de piedras y palos (pero si un mono está en el suelo, alejado de cualquier altura, probablemente lo intente). Van a ser capaces de planear estrategias, realizar emboscadas... ¿en qué se diferencia esto de nosotros? Bien extrapolado sería casi lo mismo.

Ahora bien, de un modo más artificial, como si de educar a un niño se tratase, los animales pueden llegar a hacer cosas extraordinarias.


jueves, 27 de octubre de 2011

¿Reinserción?


Hoy ha venido un preso a darnos una charla en clase de Psicología Diferencial. No tenía pinta de preso, aunque ahora que lo pienso no sé que pinta tienen los presos. Supongo que uniforme de rayas blancas y negras, con grilletes. Paradójicamente tenía pinta de profesor de psicología. Y aunque el atuendo no era el típico de cuentos y películas, la historia que nos contó sí. Nos habló de una cárcel donde aprendes a ser más delincuente de lo que eras cuando entraste para poder sobrevivir. Nos habló de una cárcel donde el castigo es el método de aprendizaje más frecuente. Y el castigo son palizas de los propios funcionarios y aislamiento en una celda de 3 metros cuadrados. La consecuencia de eso fue que aprendió a asociar a los cuidadores y policías con las palizas (estímulo aversivo) y a odiarles (respuesta). Puede ser que en la cárcel se aprenda también a través del refuerzo negativo, pongamos un ejemplo: el preso ingresa en prisión siendo una persona moderadamente sensible y empática, y nada violenta; decenas de presos se abalanzan sobre él con el objetivo de aprovecharse de su aparente debilidad; tal estimulación aversiva disminuye con el comportamiento operante de mostrarse más frío y reaccionar a las amenazas de sus compañeros. Es decir, ante una estimulación aversiva se produce una respuesta que reduce o elimina tal estimulación y permanece esta respuesta reforzada, con alta probabilidad de volver a suceder en condiciones estimulares similares.
Había ingresado en prisión en los años 70 y salido el pasado verano de 2011. Al pensar en el cambio social tan grande que hubo en esos años me acordé de la película Cadena perpetua y del anciano que repartía libros y que cuando dejaron en libertad, el mundo había cambiado tantísimo que no se vio con fuerzas para enfrentarse a él. Así que le pregunté si no era inútil encerrar a un individuo que supone un peligro para la sociedad y sacarlo cuando ha aprendido a comportarse de acuerdo con una sociedad que ya no existe. Me dijo que no era inútil porque todos somos personas independientes de la sociedad, que las personas somos emociones y sentimientos. Discrepo. Y que lo que más le había llamado la atención al salir era que las personas se habían vuelto silenciosas y muy individualistas. No discrepo.
Había entrado en la cárcel por robar en chalés a los 14 años y la condena había ido aumentando por peleas (navaja en mano), “motines”… Llega a Asturias y entra en la UTE (Unidad Terapéutica), donde dice que siente por primera vez que se le da una oportunidad, y efectivamente, cambia, se “reinserta”.
Ahora viene la pregunta que nos hemos hecho todos: ¿Creamos delincuentes, los encerramos y los hacemos más delincuentes? Extendiéndolo a un tema de actualidad: le vendemos armas a Gadafi, firmamos acuerdos millonarios y le sonreímos cuando nos interesa, ¿creamos un monstruo, lo armamos y lo matamos cuando ya no nos es útil?
Decía Andy Dufresne (protagonista del clásico citado): Lo gracioso es que estando afuera de prisión era un hombre honrado, recto como una flecha. Tuve que entrar en prisión para convertirme en un criminal.

viernes, 14 de octubre de 2011

TDS en el cine, ¿y qué más?

Vamos a dar una vuelta por el maravilloso mundo de la toma de decisiones. ¿Cúantas veces nos ha sido difícil elegir entre una u otra opción? Qué complicado es a veces seleccionar la respuesta correcta en un exámen, o girar a la izquierda o derecha mientras conduces cuando estás en una ciudad desconocida. Pero, ¿por qué tantas dudas?

La TDS (Teoría de la Detección de Señales) asume que un estímulo (señal, la respuesta correcta) ha de ser detectado sobre un fondo de ruido (que interferirá en la respuesta). Dado que también se asume que el estado perceptivo nunca está a 0, es decir, nunca vas a NO oir nada, nunca vas a NO leer todas las respuestas de un exámen (bueno, una persona impulsiva igual sí, pero será imposible que no vea más letras alrededor), nunca vas a NO ver nada de lo que te rodea... En definitiva, nunca vas a NO ver dos o más opciones de respuesta si las hubiera.

En la imagen de arriba se muestra cómo serían unas curvas (de la vida cotidiana) de la TDS. La curva de la izquierda será la curva ruido, mientras que la curva de la derecha será la curva señal. La zona del medio, donde se cortan, es la zona en la que no somos capaces de diferenciar lo que es ruido de lo que es señal, ya que se superponen. Los elementos estas curvas serán los siguientes:
Imaginémonos ahora que un jurado tiene que decidir la inocencia o culpabilidad de un reo. Según el esquema anterior, se pueden dar cuatro casos:

- Que el jurado lo declare inocente cuando realmente es inocente. Esto, evidentemente sería un Acierto, y caería dentro de la curva de la derecha (Hit). Se hace justicia, cosa que no ocurre muy amenudo en este sistema...

- Que el jurado lo declare inocente cuando este es culpable. Estaríamos hablando aquí de una Falsa Alarma, y estaría situada en la zona azul clara de la foto. Si esto pasa, sería terrible, ya que es dejar en libertad a alguien que pudo haber cometido un acto inperdonable.

- Que el jurado lo declare culpable cuando el pobre no lo es. Esto sería un Fallo (y de los gordos). Se encontraría en la zona morada del dibujo anterior.

- Que el jurado lo declare culpable cuando, efectivamente, es culpable. Diríamos que esto es un Rechazo Correcto, y que caería en la zona roja de la curva de la izquierda (RC).



Hay que concretar que las curvas son específicas para una persona en una situación determinada. No hay curvas sin sujeto, y no hay curvas sin situación (obviamente). Así pues, según cómo el sujeto responda en la tarea, tendrá diferentes las curvas y criterio. Para el criterio se pueden dar dos situaciones:

- Si el criterio está desplazado a la derecha, estaríamos hablando de un sujeto que responde muchas veces que No, es decir, alguien que comete muchos Fallos pero también muchos Rechazos Correctos. El criterio, en este caso, sería mayor que 1, y hablaríamos de un sujeto Conservador.

- Si el criterio está desplazado a la izquierda, estaríamos hablando de un sujeto que responde muchas veces que Sí, es decir, alguien que comete muchas Falsas Alarmas pero también muchos Aciertos. El criterio, en este caso, sería menor que 1, y hablaríamos de un sujeto Liberal.





Aún quedan algunas pinceladas de la teoría que ya iré diciendo. De momento, así queda.

sábado, 30 de julio de 2011

Teoría del proceso oponente de la motivación

"Pero el zorro volvió a su idea:
- Mi vida es monótona. Cazo gallinas, los hombres me cazan. Todas las gallinas se parecen y todos los hombres se parecen. Me aburro, pues, un poco. Pero, si me domesticas, mi vida se llenará de sol [...]. Para mí el trigo es inútil. Los campos de trigo no me recuerdan nada. ¡Es bien triste! Pero tú tienes cabellos de oro. Cuando me hayas domesticado, ¡será maravilloso! El trigo dorado será un recuerdo de ti. Y amaré el ruido del viento en el trigo...
[...]
Así, el principito domesticó al zorro. Y cuando se acercó la hora de partida:
- ¡Ah...! - dijo el zorro - Voy a llorar.
- Tuya es la culpa. - dijo el principito - No deseaba hacerte mal, pero quisiste que te domesticara...
- Sí. - dijo el zorro.
- Pero ¡vas a llorar! - dijo el principito.
- Sí. - dijo el zorro.
- Entonces, no ganas nada.
- Gano, - dijo el zorro - por el color del trigo."


El principito




Me voy a servir de este ejemplo para explicar una teoría que podemos considerar como homesostática, es decir, los procesos que tienen lugar en ella tratan de mantener la estabilidad emocional.


Existen tres características comunes en las reacciones emocionales:


1) Todas las reacciones emocionales constan de dos fases (un proceso primario al que le sigue un proceso oponente):
En el ejemplo anterior, el proceso primario sería alegría. El principito "domesticó" al zorro, así que, en su presencia (en presencia del estímulo, en este caso del principito), estará contento.
Más tarde, el principito se tiene que marchar. Por tanto, en ausencia del estímulo se va a dar, en el zorro, la emoción opuesta.


2) La reacción primaria se debilita con la estimulación repetida:
En este caso tiene gran importancia la idea de habituación (la repetición continuada de un estímulo disminuye la respuesta que este elicita). En la primera presentación de un estímulo, el proceso primario se presentará sin su oponente, así que alcanzará su nivel más alto. Una vez que aparece el segundo proceso, este comienza a oponerse al primero.


3) El debilitamiento de la reacción primaria va acompañada de un postefecto:
Cuando el estímulo desaparece, el proceso primario se detiene, pero el oponente permanece por algún tiempo (en el caso anterior, sería tristeza). Además, el proceso oponente se va a fortalecer cada vez más con la repetición del estímulo, mientras que el proceso primario quedará inalterado. Esto hace que la reacción emocional primaria cada vez se presenté con una menor magnitud.




Esta teoría se ha estudiado sobre todo en el consumo de drogas. Un drogadicto intentará salir de ese estado de malestar que acaban produciendo las drogas (postefecto), y esto lo puede hacer de dos maneras: esperar un tiempo hasta que los efectos negativos se disipen (o pasar el "mono"), y otra manera es el consumo de más drogas. De esta segunda manera se disipan más rápidamente, pero entramos en un bucle infinito: el estímulo (droga) repetido va a fortalecer cada vez más sus postefectos (malestar) y a reducir su reacción primaria (por ejemplo, euforia). Esto explica por qué se necesita consumir más droga para conseguir los mismos efectos primarios.


Pero no os engañeis. El drogadicto no quiere consumir más drogas para conseguir ese estado de euforia, sino que consume más drogas para reducir el postefecto de malestar lo antes posible.

lunes, 25 de julio de 2011

Los Físicos también "condicionan"

Para empezar, hay que diferenciar dos tipos distintos de condicionamiento: el clásico y el instrumental. Todos conocemos a Pavlov y a su famoso perro, aquel que acababa salivando al oir una simple campanita. En ese caso estaríamos hablando de un condicionamiento clásico, pero aquí vamos a hablar del segundo.

La diferencia del instrumental con respecto del clásico es que, en el primero, el animal toma conciencia de una situación y emite u omite una respuesta con el objetivo de recibir o evitar una posible consecuencia.

Una acción siempre va a tener consecuencias, aunque a veces sean tan mínimas que ni nos percatemos de ellas. Las consecuencias positivas, tienden a reforzar la conducta emitida (Si una persona encuentra una moneda mirando hacia el suelo de la calle, seguirá ojeando el suelo mientras camina. Diremos que encontrar una moneda es un refuerzo positivo); mientras que las consecuencias negativas, tienden a reducirla (Si te suspenden por contestar demasiadas preguntas incorrectas en un exámen, aprenderás a dejar de responder aleatoriamente aquellas que no sabes. Esto es lo que se llama castigo).

Muy bien, pues he aquí que me encuentro con un vídeo de la gran serie Big Bang Theory donde queda perfectamente reflejado el condicionamiento instrumental.

Sheldon (un físico teórico) intenta cambiar conductas emitidas por Penny (en este momento novia de Leonard) utilizando como reforzador positivo el chocolate.

Big Bang Theory - Condicionamiento Operante