He encontrado en un libro sobre psicología una breve introducción que me pareció muy interante. La comparto con vosotros… Por cierto, la serie de libros de donde he sacado esta introducción es altamente recomendable, para cualquier disciplina.
La psicología tiene sus defensores y sus detractores. Los defensores consideran que la psicología es básicamente la "reina de las ciencias sociales" y que su desarrollo, sus avances y sus aplicaciones son clave para la salud, la felicidad y el progreso. Sin embargo, los detractores consideran que los psicólogos son unos charlatanes ilusos e incluso peligrosos que aplican ideas y prácticas tanto de sentido común como completamente erróneas.
[…]
La psicología (le pese a quien le pese) está presente en toda nuestra sociedad actual. Ninguna historia de ficción con delitos de por medio ni ningún documental, programa de entrevistas o consulta médica están completos si no los evaluamos desde un punto de vista psicológico. El diseño de nuestro coche, nuestra casa, la elección de nuestra ropa, los compañeros, la forma con la que educamos a nuestros hijos…, todo ello ha sido investigado por la psicología y está muy influido por la misma. La psicología también desempeña una función manifiesta en la administración de empresas, el mundo deportivo y la mercadotecnia dirigida al consumidor.
Esta disciplina tiene como objetivo comprender el comportamiento y los mecanismos y procesos básicos que influyen en las ideas, los sentimientos y los razonamientos. Tiene un fuerte carácter multidisciplinar que la relaciona estrechamente con otras muchas disciplinas como la anatomía, medicina, psiquiatría y sociología, así como con la economía, matemáticas y zoología.
Los recién llegados a la psicología se sorprenden a menudo por la enorme gama de aspectos que estudian los psicólogos, desde los sueños hasta los delirios, desde las fobias hasta las causas del cáncer. Un aspecto importante es el hecho de que nos enseña a las personas un rico vocabulario a través del cual podemos describir y explicar nuestro comportamiento.
Algunas teorías psicológicas son contrarias a la intuición mientras que otras caen plenamente en el reino del sentido común.
Texto sacado del libro "50 cosas que hay que saber sobre psicología" (2010) FURNHAM, Adrian.
Editorial Planeta, S.A.
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viernes, 29 de junio de 2012
viernes, 15 de junio de 2012
Un extraño hacer
Ante lo dudoso es cuando el hombre ejercita un extraño hacer que casi no parece tal: el hombre se pone a pensar. Pensar en una cosa es lo menos que podemos hacer con ella. No hay ni que tocarla. No tenemos ni que movernos. Cuando todo en torno nuestro falla, nos queda, sin embargo, esta posibilidad de meditar sobre lo que nos falla.
Ideas y Creencias, José Ortega y Gasset
viernes, 17 de febrero de 2012
Nostalgia del presente
La luz del sol tarda en llegar a la Tierra 8 minutos. Lo que yo te pueda decir ahora, cuando llegue a tus oídos, ya lo habré dicho. Cualquier cosa que puedas pensar será acerca de algún hecho ya existente y mi futuro son hipótesis basadas en el pasado. El presente es, entonces, enormemente frágil, una delgada línea, un hilo fino en el que, a veces, como la luz, nos posamos o creemos posarnos. Pero solo si previamente hemos buscado y conocido bien el pasado podemos tocar de manera fugaz ese efímero presente. Nostalgia de la luz es un film de Patricio Guzmán que plantea esta y muchas otras cuestiones. Cuestiones que entrelazan el cosmos y el suelo, los humanos y las recónditas y enigmáticas vueltas que configuran sus vida y les llevan a la búsqueda de la siempre vidriosa verdad.
sábado, 5 de noviembre de 2011
La estrategia del discurso astuto: confundir con la ambigüedad
El campo de la lógica (la mayor parte del cual está enraizado en los escritos de los primeros griegos) muestra qué reglas se deben seguir para ir desde proposiciones verdaderas hasta conclusiones correctas. En otras palabras: muestra cómo nos pueden engañar con falacias lógicas, lo que los lógicos llaman falacias formales. La epistemología nos instruye en qué podemos considerar conocible y por qué; también en cómo podemos hablar con sensatez sobre lo que es posible conocer. Este campo ha dado origen al análisis conceptual, una técnica rigurosa para analizar el lenguaje y, en fin, descubrir las sandeces en todas sus variedades. De la misma forma, la retórica y la psicología muestran cómo nuestras mentes y emociones pueden ser manipuladas con un lenguaje avieso.
El Compact Oxford English Dictionary define falacia como "un fallo en el razonamiento que invalida un argumento."
Las falacias se presentan en dos modelos: formal e informal. Las falacias formales son argumentos que rompen una de las reglas técnicas sobre cómo se forma un argumento válido. Por ejemplo, existe una falacia llamada "negar el antecedente". He aquí un ejemplo de cómo funciona:
Si alguien está en el Congreso, encontes él o ella es un ciudadano estadounidense.
George W. Bush no está en el Congreso.
Por lo tanto, Bush no es ciudadano estadounidense.
En España, esto se podría aplicar, por ejemplo, al Rey Juan Carlos. Pero no vamos a demostrar la no ciudadanía del rey ni de Bush para pedir su destitución inmediata, precisamente porque es obvio que la argumentación no es válida, aunque sus dos primeras premisas son verdaderas. Eso es así porque lo que no es válido es su forma. Está construida de la manera conocida como "negar el antecedente", que se expresa en notación lógica como sigue:
Si p (el antecedente), entonces q (el consecuente).
No p.
En consecuencia, no q.
Podemos sustituir p y q por cualquier cosa, y el argumento nunca sería válido.
La mayoría de las falacias en este libro son falacias informales, fallos en el razonamiento causados por algo que no es un quebrantamiento de la forma lógica, esto es, por ejemplo, utilizando una analogía pésima o apelando a las emociones.
Muchas de estas falacias, formales e informales, fueron identificadas por Aristóteles hace casi 2500 años. ¿Ha detenido esto su uso por parte de los políticos? ¡Al contrario! Las han tratado como si fueran estrategias formales e informales.
[...]
Uno de los grandes maestros de la ambigüedad política es el anterior secretario de defensa Donald Rumsfeld, un hombre que no sólo vilipendiaba a la prensa por no haber captado el mensaje (es decir, su mensaje), sino que también hacía que los que dependían de él (y todo el mundo, en general) no se enteraran de nada, para así ganar las discusiones. Veamos esta referencia a un clásico del género:
- La tarde del miércoles [después del 11 de septiembre], el secretario Rumsfeld estaba hablando sobre la ampliación de los objetivos de nuestra respuesta [a Al-Qaeda] y "conseguir Iraq". El secretario Powell replicó que había que centrarse en Al-Qaeda...[pero] Rumsfeld se quejó de que no había buenos objetivos a los que bombardear en Afganistán y que debíamos considerar la posibilidad de bombardear Iraq que, según dijo, tenía mejores objetivos. Richard Clarke.
¿Mejores objetivos? Clarke no podía creer lo que estaba escuchando:
- Pensé que me estaba perdiendo algo -me desahogué [con Colin Powell]-. Si nos ha atacado Al-Qaeda y ahora bombardeamos Iraq en respuesta, es como si hubiésemos invadido México después de que los japoneses atacasen Pearl Harbor.
Rumsfeld está utilizando aquí el viejo timo conocido como ignoratio elechi ("eludir la cuestión", que quizá en este caso se podría traducir mejor como "ignorar la idea clave"). En una fiesta o en la cama se le llama "no enterarse" o "cambiar de tema". En la ignoratio elechi, el truco está en centrarse en algo que por sí mismo puede ser válido ("los militares siempre prefieren atacar los objetivos más accesibles"), pero utilizándolo para apoyar una conclusión que no tiene ninguna relación en absoluto ("En consecuencia, ataquemos un país completamente diferente que tiene objetivos más accesibles"). Es la misma táctica utilizada por un fiscal en un juicio por asesinato en el que se extiende sobre lo sangriento que fue el crimen, algo que no tiene nada que ver con la culpabilidad o la inocencia del acusado.
Clarke explicó en el programa "60 Minutes" de la CBS que al principio pensó que el señor Rumsfeld estaba bromeando, una respuesta válida teniendo en cuenta que, de hecho, existe un chiste clásico que remarca esta ignoratio:
Un tipo está paseando una noche cuando ve a su amigo, Joe, a cuatro patas bajo una farola en la calle.
- ¿Qué buscas, Joe? -le pregunta.
- Se me han caído las llaves del coche -contesta Joe.
- ¿Aquí?
- No, allí entre los matorrales. Pero aquí hay mucha más luz.
"Aristóteles y un armadillo van a la capital"
El Compact Oxford English Dictionary define falacia como "un fallo en el razonamiento que invalida un argumento."
Las falacias se presentan en dos modelos: formal e informal. Las falacias formales son argumentos que rompen una de las reglas técnicas sobre cómo se forma un argumento válido. Por ejemplo, existe una falacia llamada "negar el antecedente". He aquí un ejemplo de cómo funciona:
Si alguien está en el Congreso, encontes él o ella es un ciudadano estadounidense.
George W. Bush no está en el Congreso.
Por lo tanto, Bush no es ciudadano estadounidense.
En España, esto se podría aplicar, por ejemplo, al Rey Juan Carlos. Pero no vamos a demostrar la no ciudadanía del rey ni de Bush para pedir su destitución inmediata, precisamente porque es obvio que la argumentación no es válida, aunque sus dos primeras premisas son verdaderas. Eso es así porque lo que no es válido es su forma. Está construida de la manera conocida como "negar el antecedente", que se expresa en notación lógica como sigue:
Si p (el antecedente), entonces q (el consecuente).
No p.
En consecuencia, no q.
Podemos sustituir p y q por cualquier cosa, y el argumento nunca sería válido.
La mayoría de las falacias en este libro son falacias informales, fallos en el razonamiento causados por algo que no es un quebrantamiento de la forma lógica, esto es, por ejemplo, utilizando una analogía pésima o apelando a las emociones.
Muchas de estas falacias, formales e informales, fueron identificadas por Aristóteles hace casi 2500 años. ¿Ha detenido esto su uso por parte de los políticos? ¡Al contrario! Las han tratado como si fueran estrategias formales e informales.
[...]
Uno de los grandes maestros de la ambigüedad política es el anterior secretario de defensa Donald Rumsfeld, un hombre que no sólo vilipendiaba a la prensa por no haber captado el mensaje (es decir, su mensaje), sino que también hacía que los que dependían de él (y todo el mundo, en general) no se enteraran de nada, para así ganar las discusiones. Veamos esta referencia a un clásico del género:
- La tarde del miércoles [después del 11 de septiembre], el secretario Rumsfeld estaba hablando sobre la ampliación de los objetivos de nuestra respuesta [a Al-Qaeda] y "conseguir Iraq". El secretario Powell replicó que había que centrarse en Al-Qaeda...[pero] Rumsfeld se quejó de que no había buenos objetivos a los que bombardear en Afganistán y que debíamos considerar la posibilidad de bombardear Iraq que, según dijo, tenía mejores objetivos. Richard Clarke.
¿Mejores objetivos? Clarke no podía creer lo que estaba escuchando:
- Pensé que me estaba perdiendo algo -me desahogué [con Colin Powell]-. Si nos ha atacado Al-Qaeda y ahora bombardeamos Iraq en respuesta, es como si hubiésemos invadido México después de que los japoneses atacasen Pearl Harbor.
Rumsfeld está utilizando aquí el viejo timo conocido como ignoratio elechi ("eludir la cuestión", que quizá en este caso se podría traducir mejor como "ignorar la idea clave"). En una fiesta o en la cama se le llama "no enterarse" o "cambiar de tema". En la ignoratio elechi, el truco está en centrarse en algo que por sí mismo puede ser válido ("los militares siempre prefieren atacar los objetivos más accesibles"), pero utilizándolo para apoyar una conclusión que no tiene ninguna relación en absoluto ("En consecuencia, ataquemos un país completamente diferente que tiene objetivos más accesibles"). Es la misma táctica utilizada por un fiscal en un juicio por asesinato en el que se extiende sobre lo sangriento que fue el crimen, algo que no tiene nada que ver con la culpabilidad o la inocencia del acusado.
Clarke explicó en el programa "60 Minutes" de la CBS que al principio pensó que el señor Rumsfeld estaba bromeando, una respuesta válida teniendo en cuenta que, de hecho, existe un chiste clásico que remarca esta ignoratio:
Un tipo está paseando una noche cuando ve a su amigo, Joe, a cuatro patas bajo una farola en la calle.
- ¿Qué buscas, Joe? -le pregunta.
- Se me han caído las llaves del coche -contesta Joe.
- ¿Aquí?
- No, allí entre los matorrales. Pero aquí hay mucha más luz.
"Aristóteles y un armadillo van a la capital"
jueves, 27 de octubre de 2011
¿Reinserción?

Hoy ha venido un preso a darnos una charla en clase de Psicología Diferencial. No tenía pinta de preso, aunque ahora que lo pienso no sé que pinta tienen los presos. Supongo que uniforme de rayas blancas y negras, con grilletes. Paradójicamente tenía pinta de profesor de psicología. Y aunque el atuendo no era el típico de cuentos y películas, la historia que nos contó sí. Nos habló de una cárcel donde aprendes a ser más delincuente de lo que eras cuando entraste para poder sobrevivir. Nos habló de una cárcel donde el castigo es el método de aprendizaje más frecuente. Y el castigo son palizas de los propios funcionarios y aislamiento en una celda de 3 metros cuadrados . La consecuencia de eso fue que aprendió a asociar a los cuidadores y policías con las palizas (estímulo aversivo) y a odiarles (respuesta). Puede ser que en la cárcel se aprenda también a través del refuerzo negativo, pongamos un ejemplo: el preso ingresa en prisión siendo una persona moderadamente sensible y empática, y nada violenta; decenas de presos se abalanzan sobre él con el objetivo de aprovecharse de su aparente debilidad; tal estimulación aversiva disminuye con el comportamiento operante de mostrarse más frío y reaccionar a las amenazas de sus compañeros. Es decir, ante una estimulación aversiva se produce una respuesta que reduce o elimina tal estimulación y permanece esta respuesta reforzada, con alta probabilidad de volver a suceder en condiciones estimulares similares.
Había ingresado en prisión en los años 70 y salido el pasado verano de 2011. Al pensar en el cambio social tan grande que hubo en esos años me acordé de la película Cadena perpetua y del anciano que repartía libros y que cuando dejaron en libertad, el mundo había cambiado tantísimo que no se vio con fuerzas para enfrentarse a él. Así que le pregunté si no era inútil encerrar a un individuo que supone un peligro para la sociedad y sacarlo cuando ha aprendido a comportarse de acuerdo con una sociedad que ya no existe. Me dijo que no era inútil porque todos somos personas independientes de la sociedad, que las personas somos emociones y sentimientos. Discrepo. Y que lo que más le había llamado la atención al salir era que las personas se habían vuelto silenciosas y muy individualistas. No discrepo.
Había entrado en la cárcel por robar en chalés a los 14 años y la condena había ido aumentando por peleas (navaja en mano), “motines”… Llega a Asturias y entra en la UTE (Unidad Terapéutica), donde dice que siente por primera vez que se le da una oportunidad, y efectivamente, cambia, se “reinserta”.
Ahora viene la pregunta que nos hemos hecho todos: ¿Creamos delincuentes, los encerramos y los hacemos más delincuentes? Extendiéndolo a un tema de actualidad: le vendemos armas a Gadafi, firmamos acuerdos millonarios y le sonreímos cuando nos interesa, ¿creamos un monstruo, lo armamos y lo matamos cuando ya no nos es útil?
Decía Andy Dufresne (protagonista del clásico citado): Lo gracioso es que estando afuera de prisión era un hombre honrado, recto como una flecha. Tuve que entrar en prisión para convertirme en un criminal.
domingo, 23 de octubre de 2011
Conspiraciones
Ya próximo el comienzo de domingo, 24 de julio de 2011
Maravillosa sociedad.
Es lo que diría, quizás, en otro mundo. Pero estamos en el Planeta Tierra, donde tenemos el "privilegio" de convivir en una sociedad con unos valores tan pobres como efímeros, que aparenta ser y en realidad no es nada. Una sociedad formada por títeres que se dejan mangonear, donde las personas actúan incomprensiblemente, pues, muchas veces, ni siquiera sus palabras corresponden con lo que realmente hacen.
Entender por qué la gente actúa de este modo, lo fácil que puede ser influido un individuo, o cómo el comportamiento de una persona varía a lo largo de su pertenencia a diferentes grupos, es lo que tratará de explicar (además de otros tantos misterios de nuestra sociedad) la Psicología Social.
Quizás de esta introducción se desprenda algo de inconformismo. Pues sí, es lo que pienso transmitir. Porque cada vez entiendo menos a las personas. Somos un puñado de comportamientos inexplicables y contradictorios. Hoy, me gustaría dejar aquí expuesta una crítica hacia los prejuicios y estereotipos que inundan en nuestra sociedad, y que a veces son tan ilógicos como innecesarios.
Y qué decir acerca de los prejuicios y estereotipos. Bueno, en realidad, se pueden decir muchas cosas. Ante todo, todos sabemos que los estereotipos están ahí, son producto cultural y con ellos intentamos economizar nuestro tiempo (tan preciado para nosotros) y poder identificar así a un grupo de sujetos de una manera rápida, global, y que coincida con la identificación sobre ellos por parte del resto del grupo. Sin embargo, tampoco creo que utilizar estereotipos (sobremanera aquellos que intentan atribuir características negativas a un grupo de personas) sea lo más razonablemente humano, y si no conoces a la persona, abstente de realizar juicios sin juicio previo.
Así, por tanto, más grave es el caso de los prejuicios, que lleva a la discriminación. La discriminación es una de las conductas menos socialmente adaptativas que puedas realizar. Y yo me pregunto, ¿por qué se discriminan a ciertas personas? ¿Por qué no somos capaces de ver más allá de nuestro ego y comprender que todos, TODOS los seres humanos somos iguales? De verdad, me es indiferente tu color de piel. Me es indiferente tu forma de vestir. Me es indiferente tu acento o tu religión. Me es indiferente cualquier característica que te diferencie de mí, porque también es mi color de piel, mi forma de vestir o mi religión lo que hace que tú me veas diferente. La diferencia es muy relativa. Para ti yo puedo ser diferente, pero quizás tú para mí eres el diferente. Y el problema radica en que esta relatividad se maximiza y la balanza se desplaza hacia ciertos colectivos que por una incomprensible razón, creen que ellos NO son los diferentes, si no el resto. Y piensan esto, porque ellos son todos iguales. Igual de insensatos al juzgar al prójimo sin motivos.
Entender por qué la gente actúa de este modo, lo fácil que puede ser influido un individuo, o cómo el comportamiento de una persona varía a lo largo de su pertenencia a diferentes grupos, es lo que tratará de explicar (además de otros tantos misterios de nuestra sociedad) la Psicología Social.
Quizás de esta introducción se desprenda algo de inconformismo. Pues sí, es lo que pienso transmitir. Porque cada vez entiendo menos a las personas. Somos un puñado de comportamientos inexplicables y contradictorios. Hoy, me gustaría dejar aquí expuesta una crítica hacia los prejuicios y estereotipos que inundan en nuestra sociedad, y que a veces son tan ilógicos como innecesarios.
Y qué decir acerca de los prejuicios y estereotipos. Bueno, en realidad, se pueden decir muchas cosas. Ante todo, todos sabemos que los estereotipos están ahí, son producto cultural y con ellos intentamos economizar nuestro tiempo (tan preciado para nosotros) y poder identificar así a un grupo de sujetos de una manera rápida, global, y que coincida con la identificación sobre ellos por parte del resto del grupo. Sin embargo, tampoco creo que utilizar estereotipos (sobremanera aquellos que intentan atribuir características negativas a un grupo de personas) sea lo más razonablemente humano, y si no conoces a la persona, abstente de realizar juicios sin juicio previo.
Así, por tanto, más grave es el caso de los prejuicios, que lleva a la discriminación. La discriminación es una de las conductas menos socialmente adaptativas que puedas realizar. Y yo me pregunto, ¿por qué se discriminan a ciertas personas? ¿Por qué no somos capaces de ver más allá de nuestro ego y comprender que todos, TODOS los seres humanos somos iguales? De verdad, me es indiferente tu color de piel. Me es indiferente tu forma de vestir. Me es indiferente tu acento o tu religión. Me es indiferente cualquier característica que te diferencie de mí, porque también es mi color de piel, mi forma de vestir o mi religión lo que hace que tú me veas diferente. La diferencia es muy relativa. Para ti yo puedo ser diferente, pero quizás tú para mí eres el diferente. Y el problema radica en que esta relatividad se maximiza y la balanza se desplaza hacia ciertos colectivos que por una incomprensible razón, creen que ellos NO son los diferentes, si no el resto. Y piensan esto, porque ellos son todos iguales. Igual de insensatos al juzgar al prójimo sin motivos.
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